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ME PERDÍ, YA NO SOY

Es parte de nosotros el definirnos y buscar algo que nos haga ser quien somos, destacar esa cualidad o ese algo que nos haga distinguirnos de los demás. Incluso lo vemos al elegir una carrera o cuando tenemos un empleo.

Siempre he tenido un problema con el hecho de “definirme”, debo aceptar que desde que recuerdo he hecho cosas de una manera distinta a las que personas de mi género o edad hacían en su momento, y no la gran cosa, sino tan simple como jugar futbol, no jugar con muñecas o no tener interés en fiestas, en tener novio o beber alcohol. Pero, ¿qué esto no me hacía destacar? Sí, de alguna manera, pero no era intencional, no quería ser “única”, además que en mi niñez/adolescencia (aquí viene una frase que me hará envejecer) los tiempos eran distintos jaja, de verdad, nadie intentaba ser “único”, solo éramos, y que una niña jugara con niños y no quisiera tener maquillaje era un poco extraño. Hasta con más edad me llegaron a ver extraño cuando decidí entrenar kick boxing, o cuando “siendo el mejor promedio” decidí estudiar gastronomía y no una ingeniería o medicina. La gente definía que por ser esto o aquello debía hacer las cosas de cierta manera. Siempre me disgustó.

El problema comenzó cuando intenté hacerlo por mi cuenta, encapsularme en una idea de lo que quería ser, de quién quería ser, de idealizar a mi futuro yo. Admito que esto ayudó a motivarme en hacer cosas, en seguir hacia adelante y poder moverme para completar mis metas. Pero no caí en cuenta de lo peligroso que esto fue para mí, llegué a construir una imagen tan precisa de lo que debía ser y hacer que cuando llegó el momento de realmente serlo y adoptarlo, no cabía, esa imagen, ese yo era muy pequeño para mí; muchos planes e ideas no pudieron ser por diferentes razones, me era difícil irme adaptando a nuevas condiciones que me iba presentando la vida, porque eso no lo había planeado y no estaba preparada para tanto. Que se me haya dificultado no quiere decir que no lo haya podido resolver, al contrario, lo hice y eso me ayudaba a seguir adelante y aceptar las cosas por lo que iban siendo, intentaba quitarme de la cabeza lo que me había creado, funcionó por un momento.

Concluí eso que había decidido hacer porque sí me gustaba, pero también lo había organizado con anticipación; debía hacer mis prácticas profesionales, tenía un lugar en la mira, casi desde que inicié en mis estudios, era un lugar fascinante en una ciudad que siempre he querido conocer, intenté hacer el contacto para irme a ese lugar pero el proceso fue lento y creí que no sería posible, así que opté por otra opción, una un poco desconocida pero dentro de mí sabía que quería intentarla y así fue. Hice mis prácticas, era un hotel hermoso en un lugar aún mejor, conocí personas que agradezco haber conocido, sobre todo aquellas que conocí fuera, las cuales se volvieron parte de mí, se volvieron mi familia e influyeron bastante en lo que intento y anhelo ser. Fue un amigo en específico quien marcó ese antes y después, es gracioso pues con él era la viva representación de lo que se planea nunca sale, hubo varios momentos en los que decidíamos vernos y no sucedía, pero si no lo planeábamos hasta nos topábamos en el lugar menos indicado.

Bueno, mi momento laboral llegó, y ¿qué creen?, sí, terminé trabajando en el lugar menos esperado, el que no estaba en la lista de los lugares donde trabajaría según mis planes. Terminé trabajando en un restaurante, en la misma ciudad de mis prácticas, lugar en el que estaba segura quería volver. Todo iba muy bien, pero, ¿recuerdan a mi amigo? bueno, él es cocinero también, es de Canadá, país en el que este oficio es bien pagado; él me contaba que trabajaba ciertos meses para luego ahorrar y poder irse de viaje, recuerdo que me decía que su verdadera pasión era la música, era Dj. Fue ahí cuando mi cabeza explotó y dijo, entonces sí se puede trabajar, ahorrar y viajar, ADEMÁS puedes trabajar de algo y tu pasión ser algo distinto! QUÉ?! Sabía que era posible claro, era casi un tabú para mí, pero escuchar en vivo a alguien diciendo esto era increíble, yo también quería hacer eso, lo había soñado, lo había pensado, incluso hice de lado mis pasiones porque, como todo lo divertido, era algo “de lo que no podía vivir”. No digo que hasta la fecha lo haga jaja seamos realistas, peeeero, pero, es posible.

Luego de que mi cabeza explotó, los pedazos no volvieron a encajar, incluso hay partes que ya no existen más. Desde que estaba en las prácticas me di cuenta de cosas, de lo que no quería hacer. Al trabajar me daba cuenta de lo que me gustaba hacer, y de nuevo, cada vez estaba más presente lo que no quería hacer. Aquí es cuando entra el tema de definirme, gran parte de mi vida, o al menos los últimos 7 años (auch!), estaba convencida de lo que era y lo que quería, y cuando veía lo que no quería para mí, era como darme una bofetada, cada una más fuerte dándome a entender que me había idealizado tanto que dejé de ser. Así. Tal cual. Fue muy duro, era como patearme a mí misma, como haberme golpeado en el hígado y quedarme sin aire, casi inconsciente. Fue así y al despertar no podía recordar nada de mí. Me perdí.

Decidí renunciar al restaurante, más que nada para realizar proyectos, hacer posible esa utopía que había descubierto. Quería dedicar mi tiempo a la fotografía, así como lo mencioné en el post pasado, y como vimos no fue posible en su inicio. Todo parecía no tener razón, injusto, ridículo por fantasear tanto. En este momento perdí toda idea que había construido sobre mí. TODA. Me sentía sin rumbo, incluso hubo un punto en el que me veía al espejo y no me reconocía, esos ojos expresivos no me decían nada. Me sentía vacía. Diferente. Ajena a mí. Intentaba ver el lado positivo, así como solía hacerlo, pero esa parte de mí estaba extinta, mi lado lógico me decía que debía buscar algo seguro y resignarme a esa vida tradicional, pero no me motivaba, simplemente nada me movía hacía ese rumbo, era de esas cosas de las que estaba segura que no quería hacer, aun así fuera por la experiencia, era/es una vida a la que ya no aspiro. Por otra parte mi intuición, o mi lado terco, quería intentar otras cosas, quería ver si era posible el vivir de aquella manera, todavía lo sigo buscando pero ya con más certeza y más experiencia sabiendo que de alguna manera funcionará. Que llevará tiempo. Fue tan difícil llegar a este estado en el que soy consciente de lo cambiante que llego a ser, y en que las cosas también lo son. Me costó muchas lágrimas y odio hacia mí misma. Me sigue costando. Pero he aprendido que no sirve de nada ese odio, ese reprocharme por cosas que no logro entender del todo.

Tal vez en este momento hay cosas o personas que me definen, ese algo que quiera o no me hace destacar, que hace que la gente logre recordarme, pero eso ya no me da dolor de cabeza, bueno a veces. Lo importante es que logré dejar de definirme, igual y lo sigo haciendo pero estoy abierta a toda posibilidad y ya no me cierro a una idea absoluta.

Me perdí, ya no soy.

Y me gusta.

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