pensamientos

MAL

Eran como las 5 de la tarde, salí por un momento y por sorpresa nos encontramos en el jardín, era Rosa María, la mamá de Nicole, quién me renta donde vivo, fácilmente puedo decir que mi segunda familia; una señora mayor, cabello medio corto dejando ver algunas canas, piel morena clara con tono oliváceo, altura promedio, muy agradable, saludable, siempre con buena actitud y que habla español con dificultad, muy inteligente y respetable para mí. Me saludó con mucho gusto como siempre:

-¡Hola, Alondra!¿Cómo estás?
-¡Hola! Bien, y usted, ¿cómo está?- Respondí.
-Mal – me dijo con un gesto algo molesto y de que ya estaba cansada.

Me impactó su respuesta, y no para mal. Mi primera reacción fue preguntarle el porqué, a lo que me respondió que estaba cansada de la cuarentena y el virus, sobre todo porque hacía dos meses que ella debía haber regresado a su país de origen. Es algo que acostumbra, pasar el invierno en México y al llegar la primavera irse a Europa. Se veía fastidiada, y no la culpo, el calor no ayuda, a parte que uno extraña su soledad y estar en casa. Seguí platicando con ella por un rato, inevitablemente del virus y el calor, algo muy entretenido para mí, me encanta hablar con gente mayor. ¿Será porque me quejo de todo? Creo que es porque es fascinante la cantidad de cosas que las personas de esa edad saben, y todo lo que te platican o explican es de una manera muy genuina.

El que me haya dicho que estaba mal sin siquiera pensarlo me sorprendió, me gustó. No me alegró para nada el que no estuviera bien, pero me gustó su honestidad al decir cómo se sentía realmente y puedo decir que no buscaba palabras de aliento para sentirse mejor, ella solo lo dijo y ya. Y mi primera reacción fue la que la mayoría tenemos comúnmente. Esto lo he pensado en ratos, y es que se nos olvida que las preguntas tienen muchas respuestas variables, pero estamos acostumbrados a escuchar lo común o lo que queremos oír. Para mí, no es buena ninguna de las dos.

Ambas llegan a un mismo punto y es que normalizamos tanto el decir que estamos “bien” (aunque no), que al escuchar una respuesta diferente y verdadera nos sorprende, la cuestionamos, incluso llegamos a sentirnos mal por la otra persona e inmediatamente queremos arreglarlo. Además con las redes sociales diciéndonos constantemente que debemos estar bien no importa que y si no es así quiere decir que somos desagradecidos, es duro.

Ser real y abierto no cabe en ese cubo de falsedad.

Ojalá comencemos a ser más empáticos y sepamos que, todos tenemos malos momentos y no está mal decirlo, mucho menos escucharlo, creo que sería más fácil expresar sabiendo que no te van a juzgar o intentar ayudar. No quiero decir que ayudar está mal, cuando se necesita ayuda se da sin duda, pero a veces solo quieres expresarte y ya.

Esa tarde, sólo con ese pequeño saludo, Rosa María me hizo reflexionar todo esto, y se lo agradezco mucho, ese día sin querer me hizo sentir que estar mal no está mal.

Mucho menos expresarlo.

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