diario

INGENUA

Es una mañana nostálgica, un día lluvioso y fresco, olor a humedad que te llena el alma de momentos que echas de menos, en el que solo quieres escuchar música que te recuerda los buenos momentos, voltear un poco hacía atrás y ver lo que has recorrido, de dónde has partido.

Decido prender un incienso, y no por lo místico o flujo de ideas, sino porque los mosquitos me están matando… caliento un poco de café y me pongo a ver mis primeras fotos, hechas en mi ciudad natal y me propongo a escribir esto que no sé a dónde me va a llevar. Lo que sí sé es que esas fotos me trajeron muchos recuerdos y sentimientos.

Observo las fotos y veo algo en ellas, además de falta de práctica, puedo ver que son genuinas y me transmiten muchos sentimientos. Desde tristeza hasta orgullo, y es que ¿cómo no te puede dar un poco de esa tristeza ver el paso de los años? Tal vez me equivoco con el uso de esa palabra, quizá sea nostalgia, pero sería negar algo que siento, y eso es así, el paso de los años me entristece.

Por otro lado, ese orgullo que siento es muy variado. En ese momento anhelaba muchas cosas, la mayoría de ellas jamás creí que fueran a pasar o las fuera a lograr. Pero lo hice. Me asombra que son fotos bonitas, a pesar de que era mi primera vez usando una cámara un poco más “profesional”. Incluso me gustan más que algunas que tengo actualmente.

Me gusta la ingenuidad que tenía en ese entonces, entre fotografía y la vida. Pensaba que el iniciar en la fotografía sería fácil, que intentar buscar sacar algo de ello sería fácil. Admito que al usar la cámara se me facilitó hallarle el modo y eso me hizo pensar que lo lograría. Tal vez fue un golpe de confianza lo que me invadió en su momento o que también (y lo seguro) mi situación me demandaba buscar por más, por soñar y buscar metas, caminos. No lo digo por falta de recursos, estoy consciente de que soy afortunada (o privilegiada) de que siempre tuve una buena vida en la que no me faltaba ni ha faltado nada. Y lo agradezco. Con mi situación me refiero a que, estaba por salir de la escuela y no sabía que era lo que me esperaba, estaba decidida a trabajar en la cocina para eventualmente subir de puesto o abrir un restaurante. Pero también quería viajar a otros países, tomar experiencia ahí por algunos meses y enriquecerme de todo lo que ofrecen; luego quería dedicarme a la fotografía porque me fascinaba ver fotógrafos contando historias a través de una cámara, recorriendo lugares o buscando los mejores paisajes; pensaba en ratos que los banquetes sería algo maravilloso, hacer comidas en eventos! Tenía muchos sueños e ideas en mi cabeza, mucha ingenuidad ante mi actualidad, la cual me ayudó siempre a seguir adelante.

No ha pasado mucho tiempo desde ese entonces, hace tres años ” a penas”. Cuando lo reflexionas parece mucho porque sin darte cuenta ya pasaron tres años de tu vida, pero viéndolo a gran escala es poco tiempo. En cambio, esos tres años para mi han sido extraños, no encuentro otra palabra para definir esa etapa. Han pasado tantas cosas, incluso no tenía idea que justo hace tres años toda mi vida iba a cambiar, que 2017 sería el inicio de una serie de eventos desafortunados, bueno la verdad no, pero en medio de una pandemia suena un poco razonable decirlo.

Con el paso de tanto y tantos años, esa ingenuidad se volvió incertidumbre. Iban y venían, era como una onda de sentimientos, de pronto uno estaba arriba y el otro abajo, siempre variable. No ha sido agradable pasar por cada uno, más porque dejaron de ser consistentes, al menos la ingenuidad, que como decía, era lo que me mantuvo a flote por mucho. Pero creo también, necesitaba algo que me hundiera que me hiciera ver la realidad que hay en la profundidad, que no todo sería tan fácil como tumbarse en el agua y simplemente flotar, sino que habría momentos en los que cuando fuera necesario tendría que nadar para poder salir a flote o incluso saber cuando nadar por encima de una ola para poder llegar a la tranquilidad. A entender lo inesperado que es este mar llamado vida. Necesitaba algo que me hiciera abrir los ojos ante cualquier situación. Qué difícil ha sido aceptar eso siendo tan soñadora.

Intento poco a poco, volver a descubrir cosas nueva, buscar eso que me haga pensar en que será algo increíble, ver de nuevo todo con esa ingenuidad que me lleve hacia adelante. Con la diferencia de que ahora me siento, si no lista, preparada para cualquier probabilidad. Intentando hacer mucho con poco, todo a su tiempo pero intentando que sea factible dentro de poco. Tengo varios rumbos, no sé cuál sea el que vaya a funcionar, pero creo que estoy logrando que lleguen a un fin común.

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